El día de la mujer

¿Cuándo es el día de la mujer?

El día de la mujer se declara oficialmente el 8 de marzo para recordar la lucha por la igualdad, el reconocimiento y el ejercicio del derecho de las mujeres. El 8 de marzo de 1908, 129 mujeres murieron en un incendio en la fábrica Cotton de Nueva York (EEUU) tras declarar una huelga con permanencia en su lugar de trabajo. Pedían la reducción de jornada a 10 horas y un salario igual al de los hombres.

¿Qué se celebra este día?

“Feliz día de la mujer”, nos decían. No es un día feliz. El 8 de marzo, el día de la mujer trabajadora, como otros lo denominan, es un día de lucha, protesta y reivindicación de nuestros derechos. Es un día de hacer frente a algunos de los mayores desafíos de la Agenda para el Desarrollo Sostenible: igualdad de género, reconocer y valorar los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados, promover la responsabilidad compartida en el hogar y la familia, lograr la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor, proteger los derechos laborales… En este día se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona.

¿Por qué existe el día de la mujer?

Porque los datos hablan por sí solos, porque sigue habiendo desigualdad entre hombres y mujeres. “Ya no hace falta un día de la mujer”, una frase muy escuchada en una sociedad todavía machista. «Yo no soy feminista, pero tampoco machista», otra frase muy repetida sin saber que el feminismo es el principio de igualdad de derechos entre el hombre y la mujer y, por tanto, quien no es feminista es machista por definición. Algunos datos para confirmar la necesidad de este día:

• Tan solo un 7,5% de las personas referentes que aparecen en los libros de texto de toda secundaria, son mujeres, según datos del Ministerio de educación.
• Según datos facilitados por el ministerio de educación en 2019 la cifra de matrículas femeninas en carreras de ingeniería se sitúa en el 28,5%.
• La cifra total de mujeres que estudian ingenierías está en torno al 28%, sin embargo, hay algunas donde más de la mitad del alumnado son mujeres y hay otras en las que la presencia femenina no llega al 5%.

¿El motivo? (o uno de ellos): No tenemos referentes mujeres en el ámbito de la ingeniería, la ciencia o los negocios. Las mujeres representan un porcentaje muy elevado de la fuerza laboral en determinados sectores como sanidad, educación o comercio al por menor, y los hombres ocupan la mayoría de los puestos de alta dirección y los trabajos manuales. Y es hora de aprender que el talento no tiene género y si hay menos mujeres en estas ramas es, en parte, porque las jóvenes no tienen un espejo en el que poder verse reflejadas.

En general, se tiende a pensar que las niñas no son lo suficientemente capaces para las carreras de ciencias o ingeniería, incluso ellas mismas lo creen por no tener modelos a seguir. Y esto no podía estar más lejos de la realidad.

No más Matildas

Hace unos años se hizo viral una campaña: “No más Matildas”. El efecto Matilda consiste en la injusticia que han sufrido muchas mujeres a lo largo de la historia. Que se ha hecho creer que la ciencia (y otros sectores como construcción) es cosa de hombres. Y que aún hoy seguimos viendo: muchos más ingenieros que ingenieras, ambientólogos que ambientólogas y médicos que médicas. Matilda Joslyn Gage fue una de las primeras activistas en denunciarlo, de ahí el nombre.

Si nos paramos a pensar en los personajes masculinos que sí aparecían en nuestros libros de texto, sobre todo en ciencia, que han pasado a la historia por algunos de sus descubrimientos, la mayoría estaban avalados por mujeres igual de implicadas y partícipes en los proyectos que ellos, pero que fueron silenciadas, tapadas y escondidas. Desde Einstein con su primera mujer, Mileva Marić, hasta Watson y Crick con Rosalind Franklin. Los casos de los siglos XIX y XX que ilustran el efecto Matilda incluyen los de Nettie Stevens, Marie Curie, Lise Meitner, Marietta Blau, y Jocelyn Bell Burnell. Todas ellas consiguieron avances científicos cuyos méritos se llevaron hombres.

Se necesitan más ingenieras para diseñar el mundo

Pero no todo se queda en el ámbito de la investigación, en la construcción, sigue habiendo un ambiente muy machista. Las mujeres arquitectas, ingenieras, etc. que se lanzan a la aventura en este sector tiene que hacer frente aún a numerosos prejuicios y luchar contra estereotipos. El número de mujeres en este sector aumenta cada año, aunque sigue siendo muy inferior al de hombres, solo un 1,2% en el sector de la construcción en el 2020, según datos del INE (instituto nacional de estadística) además, seguimos expuestas a un trato y condiciones de trabajo diferentes por razón de género.

El problema no es únicamente laboral, sino que viene de un ámbito social y cultural que determinan esta segregación en diferentes sectores y ocupaciones de hombres y mujeres.

Conseguir avances en todos los ámbitos, dependerá del aprovechamiento de todos los talentos. Eso significa conseguir introducir a más mujeres en estos campos. Se necesitan más mujeres ingenieras para diseñar el mundo.

Las empresas cada vez son más conscientes, es el caso de Grup Carles que cuenta con Maite Torres, Ingeniera Industrial y Química, como directora de la unidad de negocio de ingeniería y sostenibilidad y pese a estar lejos aún de una equidad en cuanto a número, apuesta por la igualdad y ya son un 42% de mujeres las que conforman el equipo. Grup Carles Ingeniería y Sostenibilidad no solo se brinda la oportunidad de desarrollo en este ámbito, sino que vela por la conciliación familiar de sus empleados.

Asumir la infinitud de desafíos ligados al desarrollo de esta profesión y a la igualdad de género no es algo sencillo puesto que se lucha contra una sociedad y cultura machista. Pero, afortunadamente, hay muchas mujeres que trabajan en ello e impulsarán y escudarán a generaciones futuras, consiguiendo que todas tengamos las condiciones que nos merecemos.

Ana Rodriguez
Ambientóloga en Grup Carles Ingeniería